Dos errores atroces de disciplina que los padres deben evitar

Ejercer el rol de padres no es una tarea fácil, en ocasiones los padres cometen errores de disciplina cuando los niños se comportan mal. Les cuesta pensar adecuadamente a causa de los nervios o porque queremos que las cosas salgan mejor de lo que están saliendo. ¿Te imaginas en la cola del supermercado con dos niños gritando y peleándose? Es difícil mantener la calma, pero es necesario para no cometer errores de disciplina.

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Si cometes errores de disciplina los resultados serán peores de lo que esperas y tus intentos por conseguir mejorar la situación, serán en vano.

A veces, descuidar las señales que los hijos nos dan (cuando están cansados o tienen hambre) puede hacer que los problemas de comportamiento aparezcan y que sea muy complicado poder reconducirles adecuadamente.

Es necesario que los adultos tomen nota de lo que ocurre y sepan cómo reaccionar antes de que sus pequeños exploten con sus patrones de comportamiento negativo. Por ejemplo, si tienes que ir a hacer unos recados con tu hijo, mejor déjale que duerma su siesta. Pero, ¿cuáles son los errores más comunes?

Decir demasiadas veces “NO”

En ocasiones los padres en lugar de comunicar las órdenes de forma adecuada y en positivo, suelen hacerlo en negativo. Por ejemplo, en lugar decirle a un niño algo como: “¡No pongas los pies en la mesa!”, los niños necesitan saber qué sí deben hacer en lugar de tanta reprimenda, en este sentido se puede reformular la frase y decirle al niño: “Baja los pies de la mesa y ponlos en el suelo”.

Es necesario que los padres hablen sobre el comportamiento que desean que sus hijos hagan y así evitarlo.

Si a tu hijo le dices muchas veces al día: “Eso no, “No lo hagas”, “No le digas”, “no, no, no…” Al final los niños se vuelven sordos a la negativa porque deja de tener valor. La palabra “NO” debe ser guardada sólo para situaciones peligrosas como cuando el niño se dispone a meter los dedos en un enchufe o va a comer algo del suelo, y después de decirle que no ante estas situaciones deberás explicarle y mostrarle cuál es el comportamiento deseado y cuando lo haga bien darle elogios.

Si tu hijo está saltando en la bañera dile que no lo haga, que el suelo resbala y se puede caer y hacerse daño, que debe estar sentado. Y cuando esté sentado, entonces, deberás elogiarle por hacerlo bien, así estarás reforzando su comportamiento en positivo.

No eres un buen ejemplo a seguir

Si quieres que tus hijos tengan un comportamiento adecuado deberás ser un buen modelo de conducta para que ellos imiten y sepan qué deben hacer a cada momento. Si eres de las personas a las que si se le cae algo gritas, que si te cae alguien mal le insultas y le críticas o que te enfadas cuando tu hijo no se comporta como tú quieres sin prestar atención a lo que él sí quiere… ¿cómo crees que se comportará tu hijo a medida que vaya creciendo? No puedes exigir a tus hijos un comportamiento que no eres capaz de moldear tú mismo.

Si gritas, tus hijos también lo harán. Es cierto que es difícil tener un buen comportamiento todo el día, pero si cometes algún error, admítelo y pide disculpas por ello. Las emociones son muy poderosas y son difíciles de controlar, incluso para los adultos.

Hay que saber reconocer cuando algo no ha ido bien. Si dices “lo siento” estarás enseñando a tus hijos que eres responsable de tus propias acciones.

Además también te dará la oportunidad de hablar con tus hijos sobre el por qué reaccionaste de esta forma y le puedes ofrecer las habilidades necesarias para responder cuando él se sienta de la misma forma.

Con información de Bezzia.

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