Pornografía puede disminuir la satisfacción sexual

Un estudio realizado en Estados Unidos muestra que la mayoría de los jóvenes utilizan el Internet para chatear y ver pornografía impulsando la idea y deseo sexual. Los hombres en las películas XXX son musculosos, tienen erecciones que duran horas y las mujeres no tienen vello, están bronceadas y mejoradas quirúrgicamente. Estas imágenes se convierten en el ideal sexual de los adolescentes que intentan estar a la altura de un algo irreal.

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Así los jóvenes crecen pensando que esa es la forma normal de las relaciones sexuales, cuando tienen novia y se despierta el interés sexual por ella, esperan que haga cosas del estilo de estas películas. Tratan de imitar algunas posturas sexuales y desconocen que las mujeres podrían resultar con daños en la vagina o el ano.

La pornografía a la larga puede disminuir la felicidad sexual de una persona. Investigadores encontraron que las personas que están expuestas a ésta, informaron tener una menor satisfacción con la apariencia física, el afecto, la curiosidad y el desempeño sexual de su pareja. También estaban más inclinadas a asignar una mayor importancia al sexo, sin un compromiso emocional.

Un gran problema que tienen todos los adolescentes expuestos a estas películas es que no hay mensajes de prevención contra las enfermedades de transmisión sexual, al presentar relaciones sexuales sin el uso del condón. Y definitivamente no hay discusión sobre los resultados que podría conllevar el no utilizar anticonceptivos o sobre los métodos de practicar el sexo seguro.

Los jóvenes buscan una idea inalcanzable, la cual empeora si se toma en cuenta que el sexo pornográfico se basa en la sumisión y dominación, donde se reduce a la mujer a una estación de servicio para satisfacer las necesidades sexuales de los hombres.

El psicólogo Edward Donnerstein de la Universidad de Wisconsin encontró que la exposición a formas violentas de pornografía, pueden llevar a actitudes y comportamientos antisociales. Los espectadores varones tienden a ser más agresivos hacia las mujeres, menos sensibles al dolor y al sufrimiento de víctimas de violaciones.

¿Qué podemos hacer?

Como padres podemos empezar explicando las diferencias entre estas películas y la vida real, no es necesario entrar en detalles, pero si recalcar que la realidad es otra.

También podemos estar más al pendiente de lo que nuestros hijos visitan en la red y  fomentar una libertad ante las expectativas relacionadas con los estereotipos.

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